viernes, 28 de octubre de 2016

DE LAS POLÍTICAS ACTIVAS DE EMPLEO

María Luz Armentia Couce


La profunda crisis económica y financiera internacional iniciada en 2007 ha tenido un efecto directo sobre los niveles de desempleo en todos los países de la UE y muy especialmente en España.

Si la crisis nos afectó tan duramente es, principalmente, por la existencia de debilidades estructurales en el mercado de trabajo.

Y en esta situación tan crítica es donde nace la Estrategia Española de Activación para el empleo. Se han aprobado diferentes normas para combatir dichas debilidades estructurales y fomentar la creación de nuevas empresas y la inserción de las personas en desempleo, siendo 15 de ellas medidas de choque de alto impacto y a corto plazo y 85 medidas con impacto a medio y largo plazo, con vistas a convertir dichas debilidades estructurales en fortalezas.

Objetivos


- Mejorar la empleabilidad de jóvenes y colectivos especialmente afectados por el desempleo.

- Mejorar la calidad de la formación profesional para el empleo.

- Impulsar el emprendimiento.

Destinatarios de las medidas


En general estas medidas están destinadas principalmente a jóvenes menores de 30 años (o de 34 en caso de personas con discapacidad superior al 33%), aunque hay alguna para mayores. 

Sin embargo, toda la sociedad está afectada por el desempleo y la precariedad. No hay prácticamente medidas que protejan a los mayores de 30 y son, a mi entender, quienes más lo necesitan. Precisamente entre los 30 y los 45 es cuando más responsabilidades familiares se tienen, cuando hay niños pequeños que criar, cuando es imprescindible tener una estabilidad y recursos suficientes.

Por otro lado, de los 45 en adelante encontramos a personas que han tenido, en muchos casos, una dilatada vida laboral y ahora se encuentran con grandes dificultades de acceso al mercado de trabajo y con los hijos aún estudiando o también en paro. Muy frecuentemente, en las edades algo más avanzadas han surgido ya lesiones y dolencias (en muchas ocasiones como consecuencia del propio trabajo que han venido desempeñando durante años), que dificultan todavía más encontrar un puesto adecuado y, con años de cotización, ni pueden trabajar en su ocupación habitual, ni encuentran otro tipo de trabajo, ni tienen un subsidio que les permita sobrevivir. La situación es sangrante y las medidas insuficientes.



Todas estas personas (y son multitud) están absolutamente desprotegidas y las medidas adoptadas los excluyen todavía más del colectivo trabajadores ocupados y parecen pretender que sean los más jóvenes quienes se vean abocados a dejar sus estudios y cargar con toda la responsabilidad de sacar adelante el hogar dado que lo que más se incentiva es la contratación juvenil. Yo diría"contratación adolescente", ya que muchas veces, si consiguen acceder a una entrevista de trabajo, descartan por mayores incluso a personas recién pasados los 30 porque ya no hay bonificaciones a partir de esa edad con lo que añaden a la desesperación de no encontrar un trabajo, el estigma de esa "vejez prematura" e irreal.

Los nuevos contratos


Los nuevos contratos que en la vida real se llevan a cabo, en su mayoría, son de una precariedad aterradora, se contrata a gente muy cualificada con categoría y sueldo muy inferiores al correspondiente al puesto que ocupan; se contrata por pocas horas y poco salario, a gente muy poco cualificada a la que luego se le exigen muchas más horas de trabajo, los contratos vencen tan pronto se acaba la bonificación, etc. Lo que predomina hoy en día son los “contratos basura” que, a todas luces, no permiten vivir ni con dignidad ni sin ella.



Emprendimiento

Por otro lado, España es uno de los países que más dificultades burocráticas y económicas pone a la hora de crear y mantener una empresa. Tampoco los emprendedores lo tienen fácil. Muchas de las personas que se han lanzado a emprender en estos últimos años, han acabado cargadas de deudas y con su empresa cerrada.

Soy de la opinión de que, para montar una empresa, hay que disponer de un buen capital antes de dar siquiera el primer paso y hay que estar dispuesto a arriesgarse a perderlo. En los primeros años desde el nacimiento de la empresa, hay más gastos que ganancias. Y si no se dispone de un buen capital que sirva de escudo protector, hay muchas más probabilidades de fracasar que de triunfar por muy buena que sea la idea (salvo alguna rara excepción).

Puesto que cada año cierran cientos de empresas, nuevas y antiguas ¿no sería mejor fortalecer y afianzar las que ya existen antes de insistir en que la gente emprenda y se saque sola de las listas del paro? Y, por supuesto, eliminar o minorar gran parte de las trabas existentes para que emprendan los que realmente quieran emprender y no que se lancen (al vacío) por desesperación personas que, tras tiempo de búsqueda, arriesgan lo que tienen y lo que no tienen en un intento de supervivencia a menudo sin una base firme sobre la que sustentar su empresa.

Formación


Si atendemos al aspecto de la formación, y, estando de acuerdo en que es imprescindible, encontramos que muchos jóvenes que tienen una formación completa y están perfectamente preparados para el mercado de trabajo, han de marcharse al extranjero para encontrar un puesto adecuado a su formación o bien aceptar trabajos muy por debajo de su cualificación como reponedores en un hipermercado o mozos de almacén, por ejemplo. Y aún así… Por lo que la falta de formación no parece ser lo que impide que muchos de nuestros jóvenes entren a formar parte del contingente de ocupados. También hemos de tener en cuenta que la formación, en el ámbito educativo, se pone cada vez más difícil para muchos jóvenes por la falta de medios y porque han de ser ellos los que dejen de estudiar y se pongan a trabajar dada la dificultad de sus padres para reincorporarse al mercado laboral tras perder sus empleos.



Conclusión

Por todo ello, considero que las medidas que actualmente se aplican son absolutamente insuficientes cuando no inadecuadas y discriminatorias ( a pesar de que según la estrategia se busca la igualdad de oportunidades). Parecen pequeños parches para salir del paso momentáneamente, pero no parecen efectivas en absoluto.

Sin intención, ni mucho menos, de decir a los expertos lo que han de hacer, sinceramente opino que lo que hace falta es empeñarse en la tarea de crear empleo no efímero sino duradero y de un modo eficaz con el cual tanto empresas como trabajadores puedan desarrollar su labor en condiciones adecuadas.

No obstante, si he de decantarme por alguna de las políticas actuales, yo elegiría las de formación con compromiso de contratación, que permiten formar a las personas y, además, aportar la posibilidad de adquirir experiencia. Y también apuntaría el Programa Activación para el Empleo (PAE), que beneficia tanto a empresarios como a colectivos en situación de apremiante necesidad como son los parados de larga duración con cargas familiares, muchos de ellos de difícil inserción dada su baja cualificación profesional. De todos modos, las empresas que aceptan acogerse no parecen estar dispuestas a mantener los contratos más allá de lo que dure la bonificación, por lo que dichas medidas suponen “pan para hoy y hambre para mañana” en lo que a los demandantes se refiere.

ENLACES DE INTERÉS
Las Políticas Activas de Empleo
Estrategia Española de Activación para el Empleo
Paro Crónico y Empleo Precario
Ayudas para Parados de Larga Duración


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